El Manchester United conquista Europa

El Manchester United levantó su tercera Copa de Europa en Moscú después de ciento veinte minutos fabulosos ante el Chelsea y tras una larga tanda de penaltis en la que fallaron sus tiros Cristiano Ronaldo y Terry (que tuvo la victoria en sus botas) antes de que un viejo conocido, Anelka, desperdiciara ante Van der Sar el que cerró el partido. Es la cuarta final de las ocho últimas que acaba en los penaltis. Así ganaron el título el Bayern ante el Valencia (2001), el Milán contra la Juventus (2003) y el Liverpool contra el Milán (2004).

El partido fue un ir y venir de fútbol, ocasiones y emociones. El Manchester fue superior en la primera parte, pero desperdició la ventaja que obtuvo con el magnífico gol de Cristiano Ronaldo en una jugada de mala suerte. El gol del empate de Lampard fue consecuencia de dos rebotes y un rechace, aunque la fe que demostró el rematador también fue decisiva. El Manchester pudo haber sentenciado en esa primera parte con un remate de Tévez que sacó Cech tras un jugadón de Cristiano Ronaldo.

La segunda parte fue entera para el Chelsea. Tanto que envió dos balones a la madera. Un remate muy violento de Drogba con la derecha se estrelló contra el poste. Lampard mandó después un balón al larguero. Hacía tiempo que el Chelsea se había hecho con el control del partido gracias al oficio de Makelele, que con un sentido táctico perfecto soportó a su equipo y desquició al rival.

Y con todo por decidir (y con una tangana más propia de un Boca-River que de un choque entre sires que acabó con la expulsión de Drogba y que prueba que la supuesta deportividad en la Premier sólo funciona cuando todo es inglés, empezando por los árbitros) se llegó a la prórroga y a los penaltis. Terry tuvo la primera oportunidad para cerrar el partido. El capitán, que minutos antes había despejado de cabeza un remate a bocajarro de Giggs, se plantó frente al balón en el décimo penalti. Y le ocurrió lo que sólo le puede ocurrir a un defensa (a un defensa central por más señas) se escurrió y falló. Ahí voló la primera Copa de Europa para el Chelsea, la primera y puede que última ocasión para Terry de levantar la orejona como capitán del campeón y la subida de sueldo estratosférica con que le habría premiado Abramovich.

Fallo Terry, que mandó el balón allá donde un día lo envió otro central tan bueno o mejor que él, Goyo Benito, en una eliminatoria contra el Estrella Roja, en Belgrado, en la temporada 1974-75. Si algo está claro en fútbol es que los centrales no han nacido para tirar penaltis. Y por supuesto, Terry y hacha brava Benito, menos que nadie.

El resbalón de Terry quizá tiene un origen divino. Porque fue lo que salvó a Cristiano Ronaldo, que había fallado su lanzamiento. El Pichichi de la Premier (31 goles) y de la Champions (8 goles), el Bota de Oro tampoco es un especialista en los penaltis. También falló otro en semis, ante el Barça.

Por lo demás, Cristiano ya es galáctico. Cumple todos los requisitos: es guapo, es bueno, es campeón de Europa, es Bota de Oro y apunta a Balón de Oro. El único inconveniente serio que de verdad le veo para fichar por el Real Madrid es el número que lleva a la espalda. Los 90 millones que vale están en caja. Pero el 7 no es un número negociable

Para ver el resumen del partido pincha aqui

Fuente:www.as.com

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