Los Lakers pierden en Boston en un final esquizofrénico

¿Se puede criticar a un entrenador que ha ganado nueve anillos de la NBA como técnico? Hoy sí. ¿Se puede criticar al ‘MVP de la Temporada’ y mejor jugador del mundo en la actualidad? Hoy sí. Boston derrotó 108-102 a los Lakers para ponerse 2-0 en la gran final de la NBA, en un partido en el que las decisiones de Phil Jackson en el segundo cuarto y un desquiciado Kobe Bryant (más preocupado de protestar a los árbitros que de tapar las miserias de los suyos) condenaron a los de púrpura y oro…. a pesar de que rozaron el milagro en un final de partido esquizofrénico (parcial de 31-9 en los últimos 7 minutos tras ir perdiendo por 24 puntos).

En el lado de los Celtics, justos vencedores del encuentro, destacaron el ¿lesionado? Paul Pierce (ojalá todos los lesionados del mundo estén tan sanos como el alero) y el sorprendente Leon ‘The Show’ Powe (4 puntos y 4 rebotes en el primer partido y 21 puntos en el segundo).

El único jugador de los Lakers que se salvó de la quema durante los tres primeros cuartos fue un Pau Gasol (17 puntos y 10 rebotes) que ganó su duelo individual a Kevin Garnett (17 puntos y 14 rebotes), y que, cuando sus compañeros le dejaron, fue decisivo en la pintura. La pena es que los Lakers, especialmente en los dos últimos cuartos, fueron incapaces de buscar con asiduidad al de Sant Boi cerca del aro.

Un quinteto de los Lakers para el olvido
Tal y como arrancó el partido en el abarrotado TD Banknorth Garden parecía que podía ser la noche de los Lakers, pero nada más lejos de la realidad. El primer cuarto de los californianos fue un espejismo, roto por culpa de un Phil Jackson que apostó por un quinteto formado por Farmar, Vujacic, Ariza, Walton y Turiaf que propició un parcial de 10-0 de los locales que sirvió para dar la vuelta al partido.

Gasol asumió galones
Con los Celtics lanzados Gasol asumió toda la responsabilidad y se convirtió en el señor de la pintura, pero Pau estuvo completamente desasistido por sus compañeros y la remontada de los Lakers se quedó en agua de borrajas por culpa del acierto de un Paul Pierce mágico bien secundado por el intermitente Ray Allen y el consistente Leon Powe.

Ciclón verde en Boston
Tras el descanso los Celtics fueron un auténtico ciclón, que pasaron por encima de unos Lakers de caricatura. Las diferencias se afianzaron por encima de los 20 puntos, y Kobe se preocupaba más por protestar que por tirar del carro.

Siete minutos de locura
Cuando parecía que todo el pescado estaba vendido, los Celtics ganaban por 24 puntos a falta de 07:55, ocurrió lo impensable. Los Lakers comenzaron a correr, a defender, a meter triples, Kobe se enchufó (acabó con 30 puntos y 11 de 23 en tiros de campo)… y hasta finiquitaron un contraataque en una jugada en la que Radmanovic dio cuatro pasos. A falta de 40 segundos los californianos se pusieron a 2 puntos, pero justo en ese preciso instante los Celtics se despertaron de su letargo para acabar con las esperanzas californianas e impedir una remontada que hubiese pasado a los anales de la historia.

Fuente: http://www.marca.com

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