Supervuelta en el Bernabéu

La Supercopa justificó con creces su intromisión en mitad de la barra libre de Pekín, donde ayer cayeron cuatro medallas como cuatro soles. Quizás por eso Valencia y Real Madrid se esmeraron para mejorar los registros de este domingo olímpico regalándonos cinco goles que dinamizaron el primer asalto de este torneo-trampa. Si lo ganas, nadie cambia la hora del reloj porque el personal está todavía con la mente en la playa y la tumbona. Pero si lo pierdes, arrancas la primera hoja de la temporada con los renglones torcidos y empiezan las dudas. Mediáticas y de grada.

Los que evidenciaron seguir con su idilio con el buen gusto y las victorias fueron Silva y Villa, a los que se unió Mata en una conexión asturiana con el pichichi de la Eurocopa que devolverá al Valencia los días de vino y rosas aguados en la tortuosa era Koeman. Ellos construyeron la remontada y el triunfo bien trabajado sobre un Madrid firme en el primer acto (0-1) y desdibujado en el segundo (3-2). Emery se estrenó con buena nota. El Bernabéu decidirá el domingo. Partidazo.

El que tiene que mirárselo es Robinho, que se ha pasado toda la semana metido en el lado oscuro. Su ruidoso agente amenazando con llevárselo a Londres y el brasileño con sus bicicletas colgadas en el chalet de casa. A su lado, Arjen Robben llegaba cada mañana a Valdebebas a entrenarse con la fiereza y ejemplaridad made in Holanda. Schuster quería motivar a su rebelde sin causa y le dio la titularidad en el primer día de fiesta mayor. Robben, alumno aplicado, ni siquiera puso mala cara. Al final, el mal estudiante fracasó y el empollón presentó un examen impoluto. Incursión explosiva por la banda izquierda, Miguel desbordado y pase de la muerte (para Hildebrand). Ruud a la cazuela: 2-2.

A Schuster, ¿valiente o suicida?, se le ocurrió empezar los parciales de agosto sentando en el banquillo a un señor campeón de la Eurocopa (Sergio Ramos), a un señor subcampeón (Metzelder) y a un segundo capitán que durante toda la temporada pasada se convirtió en insustituible (Guti). Ello nos permitió ver el Madrid más canterano desde los tiempos de la Quinta del Buitre, que bien conoce el técnico alemán de sus años mozos. Cinco de los once titulares de Mestalla se han criado en La Fábrica: Casillas, Javi García, Torres, De la Red y Raúl.

Hasta el año pasado el Madrid de Schuster parecía el equipo de Llaneras (oro en puntuación), pero se olvida a menudo que esta plantilla cuenta con 24 internacionales y dos jugadores (o tres) por puesto. Y algunos que en su posición valen por cuatro. Por ejemplo, el 9: Ruud. Verdugo implacable. El madridismo duerme tranquilo con este especialista. Van Nistelrooy sacó su fusil para demostrar que el minuto 13 no da mala suerte. Hildebrand quedó quebrado ante el remate seco de este holandés que lleva 55 goles oficiales de blanco. Por eso no ha querido el 9 de Soldado y sigue con su dorsal número 17 a la espalda. Lo que está bien no hay que tocarlo, maestro. Algunos le ven mayor a sus 32 años. Pues la fibrosa Madonna cumplió el sábado 50 años y ahí la tienen dando la vuelta al mundo con sus giras interminables…

Ojo a Emery.

Pero el Valencia no es el equipo ramplón, plomizo y sin alma que se autodestruyó con los vaivenes inexplicables de Koeman. Emery es un técnico entusiasta, que ha inyectado su vena didáctica a un Valencia que puede recuperar su sitio en el star system del fútbol español si hinca los codos a las órdenes del entrenador vasco. Ha dibujado un equipo bonito, con ocho españoles en el once inicial y jugones que aventuran buenas sensaciones como Villa, Silva y Mata, esos locos bajitos que te hacen un traje en menos tiempo que Bolt se corre los 100 metros. De hecho, el Valencia dio un puñetazo al estómago del partido y volteó el gol inicial de Van Nistelrooy en tres minutos vibrantes y explosivos que hicieron estallar Mestalla. Primero fue un latigazo de Mata, pequeño pero matón, y después una genialidad de Villa Maravilla, que robó la cartera a Casillas. Faltaba el 3-2 heroico de Vicente, con un ojo a la funerala y su tobillo maltrecho a cuestas. La vuelta del Bernabéu promete. Sí.

EL detalle. Del bosque lo vio en el palco

Vicente del Bosque presenció ayer el partido de ida de la Supercopa de España en directo en el palco de Mestalla. El recientemente nombrado seleccionador nacional tomó buena nota de las evoluciones de los internacionales que ha convocado para el amistoso que disputará España ante Dinamarca este miércoles. A Del Bosque también le gustó el juego de Mata.

Fuente: http://www.as.com

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